Mitos y realidades sobre la Kundalini: Separando la experiencia de la fantasía...
- Pilar Bernaldez

- 7 jun
- 1 min de lectura
Si has investigado sobre Kundalini en internet, probablemente habrás encontrado opiniones muy diferentes.
Algunas personas hablan de experiencias maravillosas. Otras cuentan historias alarmantes. Y muchas veces resulta difícil distinguir la realidad de la exageración.
Uno de los mayores mitos es pensar que la Kundalini es algo peligroso en sí mismo.

Espacio de relajación, previo a una práctica de activación energética.
La realidad es que la mayoría de las personas que participan en sesiones de activación energética experimentan estados de relajación, bienestar, liberación emocional o una sensación de conexión profunda consigo mismas.
Otro mito frecuente es creer que todas las personas deben sentir movimientos intensos, emociones fuertes o experiencias extraordinarias.
No es así.
Cada cuerpo responde de manera diferente. Algunas personas sienten mucho desde la primera sesión. Otras experimentan cambios más sutiles que van apareciendo durante los días posteriores.
También existe la idea de que la Kundalini consiste en "hacer algo" para forzar una experiencia.
Desde nuestra visión, el proceso consiste justamente en lo contrario: crear un espacio seguro para que el cuerpo, la mente y el sistema nervioso puedan relajarse y permitir que aparezca aquello que necesita integrarse.
La verdadera transformación rara vez es espectacular. Suele ser silenciosa.
Se refleja en dormir mejor.
En gestionar mejor el estrés.
En sentir más claridad.
En relacionarnos de forma más sana con nosotros mismos y con los demás.
Y quizás ahí reside su mayor belleza.


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